El príncipe Akishino y la princesa Kiko, en su tercer día de visita al Perú, pasaron un momento especial al conocer de cerca y aplaudir las presentaciones artísticas de las niñas del Hogar Emmanuel, y dialogar amicalmente con las obaachan y los ojiichan de la Casa de Reposo Emmanuel, ubicado en la carretera a Ventanilla.
La presencia de los príncipes Akishino significa una visita inolvidable para las personas mayores, así como para la directiva de la Asociación Emmanuel, las voluntarias y las hermanas de la Caridad de Jesús.
El primer punto fue el Hogar Emmanuel. Al ingresar, los príncipes Akishino fueron recibidos por las niñas que levantaron en alto las banderas de Perú y Japón. Dialogaron con el padre Manuel Kato, fundador del hogar para niños abandonados, y con Florentino Tabata, presidente de la Asociación Emmanuel.
De inmediato, se ubicaron en el patio principal del hogar, donde apreciaron y aplaudieron los bailes peruanos que les dedicaron las niñas. El príncipe Akishino y la princesa Kiko realmente disfrutaron, porque acompañaron a las niñas aplaudiendo.
Luego se dirigieron a la Casa de Reposo Emmanuel, donde fueron recibidos con aplausos y agitando el rojo y blanco de Japón y del Perú. Le dedicaron la canción Furusato y Tsuruyo Goto, de 97 años, leyó un mensaje en japonés.
Enseguida, el príncipe Akishino y su esposa se dieron tiempo para dialogar con los adultos mayores de Emmanuel. Ha sido una visita que ha rejuvenecido los corazones de los adultos mayores.






























